Tiro de tres
 
 

¿Se les puede vencer?
ESPAÑA, ANTE EL 'ORO IMPOSIBLE'... ¿O NO LO ES?

Invencibles. Imbatibles. Insuperables. Los norteamericanos han coleccionado adjetivos que conectan demasiado con lo superlativo. Quizá lo merecen, pero a España siempre hay que darle el beneficio de la duda. Su trayectoria lo demuestra. Por eso, sin ninguna presión, el equipo de Aíto tiene ante sí la oportunidad de hacer la gesta más grande. Si hay alguien que pueda hacerlo, ésa es España.

Antes los jugadores de basket españoles eran de otra manera. Hablaban de pasar de cuartos, de dar el máximo, de ir a los torneos a competir. De repente, encabezados por un Pau Gasol todavía sin barba, empezaron a hablar de ganar campeonatos, de no temer a nadie. Retórica de pura victoria.

Cuando perdieron, arrasados, por los Estados Unidos, Pau habló de "impotencia". No dijo: "Son superiores, es lógico". Nunca lo haría. Se rebeló contra el supuesto destino de su equipo, como ha hecho esta camada de jugadores nacidos mayoritariamente en 1980, año de épocas oscuras en lo deportivo, en las que hablar de medallas en los Juegos era narrar hazañas de héroes aislados. Esta generación quiere ganar porque se ha criado en la victoria. ¿Que enfrente están esos invencibles, imbatibles e insuperables? Ya lo veremos. ¿Porcentaje de opciones? 95% Estados Unidos y 5% España, no nos engañemos. O el que quieran. Pero que España va a ponerle las cosas más difíciles que ningún otro rival, eso seguro.

La alquimia de Aíto

No tenemos a Calderón, baja de marca mayor. Ricky tiene 17 años, que parece que se nos olvida, y contra Lituania en semis se notó. Se encogió en el tiro, aunque su naturaleza es tan genial, tan extraordinaria, que jugó un muy buen partido en el resto de las facetas. A Raúl le falta creérselo, y no ha tenido minutos para ayudarle en esa tarea, que no es fácil.

Pero España es superior a los Estados Unidos tácticamente. Es casi en lo único que es superior, si restamos todo lo intangible, en lo que este equipo es el mejor del mundo. Por eso, de la mano de Aíto García Reneses deben salir las fórmulas para ganar a los americanos.

Aíto se guardó variantes defensivas en la primera fase contra los norteamericanos. Normal. Lo que fue más sorprendente es que lo hiciera en cuartos y en semis. Sacará la zona 1-3-1 famosa (ésa que incluso Argentina utilizó en su semifinal contra sus vecinos del Norte, y que tantas dificultades les dio), mostrará esas defensas que son zonas pero siguen los cortes que los estadounidenses no saben leer, y alguna sorpresa más. De ahí parten las opciones españolas.

Argentina enseñó el camino

Los americanos juegan por tempo. Sus biorritmos son más altos que los del resto, pero cuando el encuentro se relaja, el corazón se les para y dejan de disfrutar. En partidos lentos, si el rival no pierde balones, se extravían ligeramente. Así lo hizo Argentina: jugó tranquilo, evitó la pérdida del balón, aseguró el rebote defensivo y vivió en estático hasta que se hartó. Fue un rato, en el segundo cuarto, en el que le metió un parcial de 12-0 y llegó a estar a seis puntos.

Si los americanos no corren y no pueden robar balones a media o tres cuartos de cancha, que es donde montan sus contraataques, España tendrá opciones. Si no se consigue, nos despediremos con una plata que sabrá, claro está, a oro del mejor.

 
QUIQUE PEINADO